
Desde Canadá llegué a Chile, un país que me acogió cuando aún no había ninguna Consultora IBCLC en el país. Feliz de haber sido la 1a Consultora de lactancia certificada IBCLC en Chile. Llevo más de 20 años apoyando lactancias, realizando grupos de apoyo para madres y parejas, dictando talleres, conferencias, cursos para personal de salud, preparando gestantes para amamantar a sus recién nacidos y trabajando en solucionar dificultades de todo tipo. Ha sido un real privilegio poder acompañar a miles de familias en una etapa tan importante.
Hablemos de pasiones. Todos tenemos varias de esas en la vida, acá les cuento un poco sobre las mías. Claro está, me apasiona la lactancia. Primero lo primero; mis hijos y sus lactancias. He tenido la bendición de parir, amamantar y criar a 2 personas excepcionales. En 1994 llegó mi hija y en 1999 mi hijo. Haberlos amamantado me ha dado una experiencia personal esencial que no se aprende en ninguna carrera, ningún libro, ningún curso. Se vive.
Antes de certificarme como IBCLC estuve 10 años trabajando en una organización de lactancia internacional como voluntaria, donde se apoya de “madre a madre”. La particularidad de este tipo de apoyo es ver el amamantamiento como un arte que ha sido traspasado tradicionalmente en los seres humanos de una madre a otra durante siglos. Hoy en día ese estilo de apoyo es lo más cercano a la tribu donde las madres se juntan para intercambiar experiencias y conocimientos. La sabiduría materna. La lactancia en esencia no es un tema médico, pero tal como el parto, se ha visto medicalizada en las últimas décadas. Cuando trabajo como Consultora, mi estilo sigue siendo el de una madre apoyando a otra, sumando a eso todo el conocimiento y experiencia clínica que he adquirido a través de los años. Siento que la maternidad nos aterriza, nos da humildad, nos acerca entre mujeres y merecemos empatía y respeto. Cada una estrenamos el rol de Madre en escenarios distintos, con nuestras vivencias y con todas las intenciones de hacer las cosas lo mejor posible. Cada una encuentra su estilo de maternidad y eso es lo bello de cada experiencia; con cada bebé, un mundo.
Para mí la lactancia no se mide en la cantidad de leche que una madre logra producir. Tengo un interés especial para los casos de falta de producción de leche y en retrospectiva con todos los años puedo decir que la idea de que todas las madres pueden tener la producción suficiente para sus guaguas es tan absurda como decir que todas las mujeres pueden gestar. Hay condiciones reales que dificultan la producción de leche. Escuchar “la que quiere, puede” me apena. Veo muchísimas madres que quieren, lo que más quieren es lograr la lactancia exclusiva y se sienten frustradas de no poder lograrlo. Hay razones. No todas somos iguales, hay que estudiar cada caso, cada situación. Por eso para mí son muy importantes el estudio y las actualizaciones continuas para poder entregar un apoyo personalizado e integral. Me encanta descubrir nuevas ideas para poder ayudar y en lactancia quedan muchas cosas por descubrir. Mi rol cuando estoy frente a una madre que requiere ayuda es escucharla y ver cómo, juntas, podemos identificar el origen de las dificultades que afronta. Me encanta que podamos idear juntas soluciones personalizadas prácticas y creativas según sus metas.
Otro tema que me fascina aparte de la lactancia, es el sueño infantil. De hecho, obtuve la certificación CESI (Centro de Estudios del Sueño Infantil) en 2021. Cuando puedo, también apoyo a las familias que buscan entender acerca del sueño de sus peques.
Cuando no estoy en Chile, usualmente estoy en Canadá donde se encuentra gran parte de mi familia o si no, me encuentran en algún lugar feliz bajo el agua donde puedo practicar otra gran pasión y mi forma preferida para desconectarme y recargar energías.
IDIOMAS
Realizo las consultas en los siguientes idiomas: Español – Français – English