La información que se comparte en esta sección está pensada para orientarte con dudas generales sobre lactancia. Sin embargo, cada mamá y bebé son únicos, y lo que funciona para una persona puede no ser lo ideal para otra. Si tienes inquietudes específicas o necesitas apoyo personalizado, te recomiendo agendar una consulta ¡Tú y tu bebé se lo merecen!
Ofrece pecho a tu bebé tan pronto sea posible después del nacimiento. Los estudios han demostrado que es óptimo iniciar la lactancia en la primera hora de vida. Tu bebé tiene hermosos reflejos al nacer que lo llevan hacia el pecho. Tal como los demás mamíferos, el bebé humano está programado para mamar.
Si vas ya por la segunda mitad de tu embarazo, aunque no lo hayas notado, ¡ya tienes calostro! Así se la llama a esa primera leche, una sustancia magnífica e irreemplazable que provee anticuerpos para tu bebé y lo protege de infecciones. Además de eso, ayuda a madurar su tracto digestivo. Tu calostro es exactamente lo que necesita en las cantidades justas para estos primeros días de vida. A diario irá aumentando el volumen durante los primeros días y semanas de vida.
Es ofrecer el pecho cada vez que notas que tu bebé manifiesta señales de hambre. Esto es clave para tener una producción de leche adaptada a la necesidad de tu bebé. Mientras más amamantas, más leche tendrás. Típicamente los recién nacidos necesitan amamantar entre 8 a 12 veces cada 24 horas y los intervalos suelen ser variables, pero tratamos de que no sean mayores a 3 horas.
¡Ojo! ¡El llanto es una señal tardía del hambre!
Como cada diada es distinta, es una pregunta difícil de responder. Cada toma es distinta porque la leche va cambiando durante el día, en la noche, a través de las semanas y meses de lactancia. La lactancia es un proceso maravilloso y dinámico. En general, debemos dejar que sea la guagua quien lo dirija. El objetivo es lograr la saciedad y un buen incremento de peso. A veces algunos lactantes necesitan una ayudita para mantenerse activos al pecho. Podemos ver técnicas para activarlos durante nuestra consulta. No contar el tiempo, terminar el primer pecho antes de ofrecer el otro lado. La lactancia se practica desde los inicios de la humanidad, cuando no existían relojes ni aplicaciones; simplemente observando a las guaguas.
Eso puede pasar en las primeras semanas especialmente en las madres que tienen exceso de producción durante los primeros días. Los recién nacidos toman seguido por lo cual en la próxima toma simplemente le ofrecerás el otro pecho. Lo más probable es que pronto llegará el día en que tu bebé te mostrará que quiere también el otro pecho y naturalmente se lo ofrecerás.
¡No! La solución más simple a un pecho que gotea mientras tu bebé está mamando es dejar ese pecho tapado dentro del sostén con un disco absorbente. Muchas madres que tienen ese problema de goteo deciden usar un recolector con succión, mientras la guagua está mamando del primer pecho. Personalmente, no comparto esta recomendación, porque si estás amamantado a tu bebé del lado derecho y que colocas el recolector silicona con succión al izquierdo, lo más probable es que se va a llenar de leche. El problema es que cuando tu bebé quiera el segundo pecho, mucha leche va a estar dentro del recolector en vez de permanecer en el pecho para tu bebé.
Durante las primeras 2 semanas, es importante ofrecer el pecho frecuentemente. Despierta a tu guagua, ya que los intervalos entre una toma y la próxima no deberían superar las 3 horas y eso se calcula de comienzo de una toma al comienzo de la siguiente. Ofrecer pecho frecuentemente asegura buena hidratación y que vaya aumentando de peso adecuadamente. También para la producción de leche es importante el vaciamiento frecuente para así asegurar un buen suministro a tu bebé que, en el primer mes, cada día irá necesitando un poco más. Para despertar a tu bebé, desabrígalo, colócalo en contacto piel con piel entre tus pechos o cambia su pañal.
A eso lo llamo el apego de cuerpos. Es donde el recién nacido se acurruca en un cuerpo, es como si se amoldara al cuerpo del adulto que lo acoge. Es exquisito para ambos, un momento íntimo que propicia las caricias. Con Mamá y con Papá. Es ahí donde el recién nacido se encuentra en su hábitat natural, es el lugar donde se siente más a gusto, es lo más cerca a lo que conoce de su primer hogar, el útero. Sobre Mamá, entre sus pechos, escucha esos latidos que conoce tan bien. Con Papá siente seguridad, se relaja, ideal después de una toma de pecho. Aprovechen cada momento, para hablarle, contarle la felicidad que es tenerlo al fin en sus brazos.
Muchos recién nacidos están muy tranquilos las primeras 24 horas después de nacer; toman pecho y duermen. De pronto algo cambia. Alrededor de las 48 horas es como si tuviéramos otro bebé, ¡no deja de llorar! Hay que entenderlo, después de recuperarse del parto, tu bebé ya se está dando cuenta de que ya salió del útero. Echa de menos los sonidos familiares y tranquilizadores que venía escuchando en tu vientre durante la gestación. Además, ahora le pusieron ropa, quizás hasta le escondieron sus manitos con mitones, lo dejan en una cuna, hay luces fuertes, quizás lo han pinchado, la vida es tan distinta ahora, todo es estresante hay ruidos, frío, luces, gente…y cada vez que lo alejan de ti, se estresa. Lo pones al pecho, se calma, se duerme y cada vez que intentas devolverlo a la cunita, se pone a llorar para volver a tu lado. Es esa segunda noche cuando muchas madres creen que el bebé está con hambre. Lo que quiere tu bebé es sentirse en “casa” y lo más cercano a su antigua “casa” es estar sobre ti, oler tu piel, escuchar tu corazón, tu voz, eres su Mamá, eres su todo. Sigue tu instinto. Bienvenida a la exterogestación!
Es usual sentir congestión mamaria entre el tercer y quinto día tras el nacimiento. La naturaleza es muy sabia y usualmente las madres tenemos más de leche de lo que el bebé puede consumir. Acá comparto unas ideas para resolver el problema de congestión de estos primeros días:
- Amamanta con frecuencia.
- Aplica frío localizado por 20 minutos antes de las tomas para desinflamar
- Toma una ducha y deja que la leche escurra sola mientras te relajas.
- Si tu bebé no logra afianzarse en el pecho por el edema, trata la presión inversa suavizante. Es un método fácil de realizar y solo necesitas tus manos.
- Al cabo de unos días la congestión irá disminuyendo, tu cuerpo estará a la par de las necesidades de tu bebé y no estarás con esta incomodidad, a no ser que pases varias horas sin amamantar.
- Si persiste, busca apoyo.
Los pezones no requieren preparación durante el embarazo ni cuidados especiales durante la lactancia. Ninguna crema o pomada es preventiva para las grietas. Lo mejor es aprender acerca del acople óptimo. Durante la lactancia no necesitarás ninguna crema especial para pezones y la ducha diaria es suficiente para el aseo. Si tienes dolor, si los pezones están agrietados, si hay sangre, lo más probable es que la succión y/o el acople deben ser evaluados para determinar la causa. La lactancia no debe doler más allá de una leve irritación en los primeros días tras el nacimiento.
El acople óptimo no suele provocar dolores, solo se sentirá un leve tirón. Por otro lado debemos considerar que un bebé que no tiene buen acople al pecho, además de provocar dolor, no podrá recibir la cantidad de leche suficiente para alimentarse adecuadamente. Te comparto unas pautas para el acople:
- Coloca a tu bebé de forma que su nariz esté frente a tu pezón.
- Asegúrate que no gira la cabeza para mamar, debe estar con sus orejas, hombros y caderas alineados.
- Coloca tu pezón arriba de su labio superior y acercarlo del cuello para que su mentón toque tu pecho. Eso provocará que abra su boquita bien grande, es un reflejo del recién nacido muy útil para el acople.
- Cuando abra bien grande acércalo rápidamente. No te inclines tú hacia él; terminarás con dolor de cuello y espalda. Atráelo hacia ti.
- Asegúrate que su cuerpo está alineado, sin girar la cabeza, vientre a vientre contigo.
- Su labio de abajo estará evertido y el de arriba estará neutro. Su nariz debería estar libre, sin tocar el pecho.
- Su mentón debe tocar el pecho ya que debe usar la mandíbula para mamar.
Siguiendo estas pautas para corregir el afianzamiento, el dolor debería desaparecer.
Si a pesar de realizar un acople óptimo sientes que persiste el dolor y necesitas apoyo, puedes agendar una hora y te ayudo con eso.
Días enteros de mucha frecuencia: Los bebés suelen pasar por períodos transitorios de alta demanda. Estos períodos ocurren alrededor de la tercera (3ª) y sexta (6ª) semana, luego ocurren nuevamente alrededor del tercer (3er) mes y sexto (6º) mes. Pero podría pasar en cualquier momento, aunque estos periodos suelen ser las edades más típicas. No interpretes esto como falta de leche; más bien entiéndelo como una petición de tu bebé para aumentar la producción. Seguir al bebé es una de las claves de la lactancia. Estos períodos suelen durar unos pocos días. Si dura más de una semana, sería bueno descartar otras causas.
Ciertas horas del día con mucha frecuencia: Los recién nacidos suelen hacer tomas “en racimo” es decir, mamar muy seguido durante ciertas horas del día y luego dormir varias horas. Esto es un comportamiento perfectamente normal del recién nacido.
Asegúrate que tu bebé recién nacido tome pecho por lo menos 8 veces cada 24 horas. Si es más frecuente y engorda bien, ¡todo va bien!
Si estás preocupada por la frecuencia de las tomas, si tu bebé no logra dormir satisfecho después de tomar, si llora mucho tras amamantar, si no logra un buen incremento de peso a pesar de la frecuencia, si estás preocupada, pide una consulta.
¡Claro que no! Un recién nacido necesita muchos brazos y contacto. Ha estado acompañado durante alrededor de 9 meses y necesita sentirse seguro, necesita calor y cariño. El mundo es nuevo para él. Los necesita, es muy pequeño y depende 100% de ustedes para todas sus necesidades físicas y emocionales. Es bueno tener al recién nacido pegado a sus padres el mayor tiempo posible y eso no lo va a malcriar sino que le va a demostrar que están para cuidarlo y que puede confiar en sus padres. Hay una teoría que afirma que los seres humanos necesitamos 3 meses extra de gestación, pero como sería imposible poder pasar por el canal de parto, esta gestación se realiza fuera del útero. Son entonces esos primeros meses donde terminan de adaptarse y desarrollarse para enfrentar la vida fuera. Suena bien ¿no? En todo caso, la independencia es algo que no se puede forzar, en su momento su guagua irá transformándose del ser totalmente dependiente al niño independiente y seguro que no quiere ayuda ni darte la manito cuando va recién dando pasitos. Acojan esta necesidad inmensa que tiene ahora de estar pegado con ustedes. Sigan sus instintos.